En la Argentina actual, pensar en el futuro previsional no es solo una cuestión de números: es una cuestión de calidad de vida. Nuestro sistema previsional cumple una función esencial al garantizar ingresos básicos a quienes se jubilan. Sin embargo, los haberes que ofrece por sí solos resultan insuficientes para sostener un nivel de vida digno durante la tercera edad.

Actualmente, el haber promedio del sistema es de escasos $615.000 mensuales, cifra que sirve de guía pero que, en la mayoría de los casos, no alcanza para cubrir la totalidad de las necesidades de quienes dejan de trabajar.

Además, aunque existen topes mínimos ($349.000) y máximos ($ 2.350.000) establecidos por ley, por encima de estos límites -con excepciones puntuales- no se abona un haber mayor, lo que reduce aún más el margen de ingresos para quienes aportaron durante toda su vida laboral.

Esta realidad nos obliga a reflexionar: ¿es suficiente depender exclusivamente de la jubilación pública? La respuesta, lamentablemente, es no.

¿Cómo manejar la previsión?

Los trabajadores deben comprender que el aporte obligatorio al sistema previsional y la cobertura médico-asistencial son un piso, no un techo. Para no resignar calidad de vida en la vejez, es indispensable complementar esos aportes con herramientas que permitan construir un capital propio, que alivie la eventual disminución de ingresos futuros. Entre las alternativas disponibles se destacan:

• Ahorro privado a largo plazo: destinado a crear un colchón financiero que pueda utilizarse en la jubilación.

• Planes de retiro o sistemas de inversión programada: cuya finalidad es garantizar, a mediano o largo plazo, una suma que complemente los ingresos previsionales y brinde tranquilidad financiera.

Estas herramientas no solo aportan seguridad económica, sino que también fomentan hábitos financieros responsables, anticipando necesidades antes de que se conviertan en urgencias.

Una oportunidad para las empresas

La situación previsional actual también representa una oportunidad para las empresas. Dentro del compromiso que demuestran con el bienestar de sus equipos pueden implementar planes de retiro corporativos, que no solo benefician al personal, sino que también generan ventajas impositivas para la propia empresa.

En particular, las primas pagadas por seguros de vida y ahorro con destino a la jubilación de los empleados pueden ser consideradas como gastos deducibles del Impuesto a las Ganancias, lo cual reduce la carga fiscal de la empresa y fortalece su propuesta de valor como empleadora.

Previsión activa, presente y futuro

El desafío de asegurar una vejez con dignidad no se resuelve solo con la jubilación pública. Es imperioso que los trabajadores comiencen a planificar desde hoy, incorporando mecanismos de ahorro y capitalización que potencien sus ingresos futuros.

Al mismo tiempo, las empresas tienen un rol clave: acompañar a sus colaboradores con estrategias previsionales inteligentes, que aporten seguridad individual y colectiva. En un contexto económico complejo, prever hoy es vivir mejor mañana.